Hay muchas personas hoy que están interesadas en aconsejar a sus hijos y decirles cómo deben vivir. No sólo las personas les dicen cómo vivir, sino que los niños también tienen la influencia de la televisión, la música, las películas y el internet. El mundo de hoy los satura constantemente con información sobre lo que es bueno y malo, cómo deben vestirse y hablar, dónde se encuentra la satisfacción y cuál debe ser su objetivo en la vida. ¿Cómo podrán los niños discernir cuál es un consejo malo y cuál es un consejo sabio? Es fácil para nosotros como adultos estar tan preocupados con asuntos terrenales que descuidamos lo que es realmente importante: su salvación.

Con tantas voces que se contradicen entre sí, los niños necesitan saber la verdad. La Biblia dice que Jesús mismo es la verdad (Juan 14:6) y que Su Palabra es verdad (Juan 17:17). Si los niños quieren conocer la verdad y la voluntad de Dios para sus vidas, deberán saturar sus mentes con la Palabra de Dios (Romanos 12:2).

La cultura de hoy les dice que ellos son intrínsecamente buenos y que si trabajan lo suficiente, podrán vivir una vida exitosa y feliz. Sin embargo, la Biblia dice algo completamente diferente. La Biblia dice que todos nacemos con un corazón hostil hacia Dios. Todos nacemos con una inclinación a cumplir nuestros propios deseos pecaminosos y egoístas y nadie desea seguir la voluntad de Dios (Romanos 3:10-18). La Biblia también dice que una vida verdaderamente plena se encuentra solamente en Jesucristo (Juan 6:35). Ninguna cantidad de éxito terrenal o posesiones materiales hará feliz a un niño, sin embargo, el mundo les hace creer que la satisfacción se encuentra en el cumplimiento de sus deseos y metas personales. Cuando los niños reconozcan su injusticia a la luz de la santidad de Dios y su inhabilidad de salvarse a sí mismos, correrán hacia el único que puede salvarlos: Jesucristo.

2 Corintios 5:21 dice que “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él “. Dios es santo y ha cumplido las demandas de su justicia a través de la muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo. La única manera que un niño puede ser reconciliado con Dios es poniendo su confianza solamente en Cristo para salvación (Efesios 2:8-9).

La forma en que sus hijos respondan a la verdad de la Palabra de Dios es de importancia eterna. ¿Serán engañados por los placeres momentáneos de este mundo o vivirán una vida para la gloria de Dios?

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” Deuteronomio 6:6-7

Marisol Howell
ALP Elementary Teacher